En nuestra cultura occidental hemos considerado el olfato como un sentido de segunda categoría, junto con el gusto y el tacto, desde la perspectiva estética. Los sentidos nobles son el oído y la vista y por eso son los sentidos de las llamadas bellas artes. Las tradicionales siete, o la más moderna del cine están ligadas a uno de estos dos sentidos o a ambos.
El tacto por su parte tiene presencia humana como fuente de goce y placer, sobre todo en la relación sexual y por consiguiente ha estado presente en la historia de pasiones y obsesiones, con mayor razón de asesinatos. También lo tiene en menos grado el gusto, aunque no existen datos de que produzca desbordes homicidas. Pero queda difícil concebir que pueda darse la pasión obsesiva, la búsqueda de la belleza y del amor, a costa de cualquier precio, por medio del olfato.
sábado, 20 de marzo de 2010
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